Pintura de la artista Remedios Varo. Un edificio verde al fondo con una puerta café, una escalera y una mujer arropada bajando por ella.

Me veo en las luces del metro

parpadeando la próxima llegada

obvias

las farolas entumecen a cualquiera

 

a su lado, un megáfono

anuncia:

mi nombre

un nombre

acostumbrado a adiestrar

el camino torcido de sus letras

 

tú y yo

acostumbradas a huir a la otra vía

no vaya a ser que nos pille la oscuridad

descalzas 

y se duerman las naranjas

rascando el final de las cenizas

 

tropezar bajo cómplice balcón

manchar el pavimento con las bragas

y de bruces

arrancada

de cuajo tu lengua, mi antigua lengua

 

arriba del bordado, Filomena,

aguantando la cresta densa de su ola

A

sostiene el retraso del mundo 

 

acriminadas a un costado del riel

las mandíbulas rotas

de las suicidas

cantan cómo pesa haber nacido

pendulando

la bandera negra

en la última vocal

el último espanto

 


Por Graciela Olave Ramos

*La imagen principal corresponde a la obra «Ruptura» (1955) de Remedios Varo.


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