Apátrida

 

Ya se disuelve resplandor ocaso

en horizonte costa occidental.

Aquí, en Mainake,

amiga es la noche del viajero,

de la brisa y una buena conversación.

Entre luces amarillas, verdes o rojas

sobre terraza enredadera

comienza esta historia.

 

No desvirtúes,

sigue senda aquella,

que la diosa poliada

difuminó en tus pensamientos.

 

Sé apátrida          recuerda

 

Conveniente será,

de la bahía que te dio forma

nunca olvides.

Ya crecida,

supo te ausentarías.

Disgustada por ello no está…

 

La ciudad que te vio nacer

te da las bienaventuranzas

en los meses estivales,

y las panateneas danzan

con antorchas hoplitas.

Tú séquito fiel a ti,

cruza alamedas y avenidas.

La huida entiende,

lo que no saben

es de tu alma niña aventurera,

aquella que no espera

esa que no descifra lo que pregunta.

Se apátrida               recuerda.

Repito…

Nunca olvides la ciudad que te vio nacer.

Y más importante que lo anterior,

ni a los iguales atrás dejados.

 

«Os echo de menos

y deseo que estéis bien».

 

Desnuda te adentras en la caverna,

profundo abrazo de fuego y tierra,

has de encontrar el tótem

que sonríe a la más lejana estrella.

Cumple la ruta,

para así completar el círculo

y partir con fuerza

a mares

que Herodoto dejó escapar.

MIQUELIUS

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Nací el año 1991 frente a la fenicia mirada del Mediterráneo, al sur de las Españas. Las costas malagueñas me vieron crecer, y han bañado mis ideas de salobres recuerdos de infancia; casas encaladas de estrechos pueblos, olores de jazmín enredados en la memoria, amistades donde aquellas tardes se transformaban en eternas noches alumbrando el cielo de ideas utópicas. Mis caminos me llevaron a Madrid a estudiar grado en historia en la Universidad Complutense, donde me enseñaron a leer, comprender, empatizar, amar aquello que te gusta y, sobre todo, escribir. A partir de entonces fue una búsqueda por el paisaje de las palabras, entendiendo sus matices y siempre con el respeto y la locura que se merece; y como dijera Jaime Gil de Biedma «Que la vida iba enserio uno lo empieza a comprender más tarde, -como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante-».

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La imagen principal es la pintura «Marina» del artista malagueño Guillermo Gómez Gil. Fuente:

© Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

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