Compositoras

Cuando nos pica la curiosidad feminista y necesaria de conocer compositoras de música clásica nos encontramos con un amargo vacío en la memoria. Seguro conocemos de manual a Mozart, Beethoven, Schubert, incluso Chopin o Brahms. Figuras imponentes en la música europea, aunque no exclusivas. La educación musical tradicional no nos enseñó sobre autoras tan importantes como Clara Wieck, Mel Bonis, Lili Boulanger o Fanny Mendelssohn, a quien dedico esta primera entrada sobre compositoras de música clásica.

La familia Mendelssohn

Abraham Mendelssohn dibujado por Wilhelm Hensel

El apellido Mendelssohn gozaba de gran prestigio intelectual y económico en el Hamburgo del siglo XIX. Es cierto que traían a sus espaldas una genealogía rica de músicos, filósofos y banqueros, lo cual significó una cuidada y estricta educación para sus descendientes.

El 14 de noviembre de 1805 nacía Fanny Mendelssohn, primogénita del matrimonio compuesto por Abraham Mendelssohn, banquero, y por Leah Salomon, pianista y pintora. Ambos hicieron de su hogar un centro de promoción cultural en el que la música era protagonista.

A pesar de que tanto Leah como Abraham habían sido criados bajo el judaísmo, bautizaron a sus hijos en el cristianismo y en 1822 se convirtieron ellos mismos como matrimonio. Abraham tomó como segundo apellido Bartholdy gracias a su cuñado Jakob, quien lo había obtenido tras adquirir una propiedad.

La familia entregó exquisita educación musical a sus hijos desde muy pequeños. En casa primaba el horario de estudio que había instaurado décadas atrás el abuelo: desde las cinco de la mañana hasta el atardecer. Sin embargo, cuando los niños fueron creciendo, las expectativas en cuanto al futuro profesional de Fanny y Rebecca eran claramente distintas a lo que esperaban de los hijos varones, Felix y Paul.

Fanny Mendelssohn: joven talento

Fanny Mendelssohn había sido una niña que destacaba por su talento y memoria. Ya lo notaba su madre, quien afirmaba que su hija había nacido con los dedos para tocar fugas de Bach. Su tía, Henriette Mendelssohn, importante maestra alemana, dirigió su educación y la de su hermano Felix durante algunos años.

Escribió en cierta ocasión a Leah: «El maravilloso logro de Fanny de aprender veinticuatro preludios de oído, y tu perseverancia, querida Leah, en supervisar su práctica, me han dejado sin palabras del asombro, y solo he recobrado el uso de mi voz para hacer este gran éxito totalmente conocido.» (Hensel, 1882, vol. I, pp. 88-89)[1]

Henriette había visto el progreso de los niños y las duras jornadas que se imponían en casa. De hecho, en esa misma carta critica el actuar de su hermano Abraham, a quien ningún progreso le parece suficiente. Henriette reclama:

«El extraordinario talento de tus hijos requiere dirección, no forzar. Papá Abraham, sin embargo, es insaciable, y lo mejor le parece solo suficientemente bueno. Creo que le he visto durante la actuación de Fanny feliz y contento en su mente, pero diciendo lo mínimo» (Hensel, 1882, vol. I, p. 89).[2]

Además de Henriette, colaboraba en la educación musical de Felix y Fanny, Carl Friedrich Zelter, director y compositor. Zelter reconocía que durante los primeros años de estudio, el talento de Fanny en el piano sobrepasaba con creces a su hermano Felix, por lo que sus padres decidieron poner más énfasis en el niño.

Abraham pasa una temporada en París por motivos de trabajo. Desde allí escribe a su hija Fanny, preocupado por su creciente interés en la composición. El siguiente fragmento corresponde a una carta de julio de 1820:

«Lo que me escribiste sobre tus ocupaciones musicales con referencia y en comparación con Felix fue pensado y expresado correctamente. La música tal vez se convertirá en su profesión, mientras que para ti puede y debe ser solo un adorno, nunca la raíz de tu ser ni de tu hacer. Por lo tanto, podemos perdonarle alguna ambición y deseo de ser reconocido en una búsqueda que le parece muy importante, porque siente vocación por ella, mientras que esto te da crédito a ti que siempre te has mostrado buena y sensible en estos asuntos (…). Permanece fiel a estos sentimientos y a esta línea de conducta; son femeninos, y solo lo que es verdaderamente femenino es un adorno para tu sexo». (Hensel, 1882, vol. I, p. 82)[3]

Estas palabras calaron hondo en la creatividad de Fanny Mendelssohn, quien desde muy joven dirigió su composición hacia la música de cámara y de salón, formatos en los que solían escribir las pocas compositoras de la época de quienes tenemos registro.

Esta privatización del arte musical fue en gran parte porque no estaba bien visto que una mujer de la alta burguesía publicara sus obras y menos que las compartiera en grandes teatros como sí hizo Felix, su hermano. Era más aceptable y «seguro» para la reputación y deber cristiano femenino, mostrar el arte de la interpretación y la composición en el salón de casa frente a los diversos tertulianos que visitaban a los Mendelssohn, cual frágil y doméstico adorno.

El padre continuó orientando el camino de su hija hacia la vida de hogar: matrimonio, hijos y mantenimiento de la casa eran consideradas ocupaciones de «vocación» femenina”. «Difícil tarea», señalaba Abraham en otra carta con motivo del cumpleaños número 23 de Fanny:

“¡Debes volverte más estable y serena, y prepararte con más seriedad y energía para tu verdadera vocación, la única vocación de una mujer joven —me refiero ser ama de casa (…). Las mujeres tienen una tarea difícil; la constante ocupación de aparentes insignificancias, la intercepción de cada gota de lluvia, para que no se evapore y se dirija hacia el canal correcto, para que difunda riqueza y bendición; la atención incesante a cada detalle, la apreciación de cada momento y su mejora para un beneficio u otro— todos estos (a ti se te ocurrirán muchos más) son los deberes de una mujer.»  (Hensel, 1882, vol. I, p. 84)[4]

Retrato de Fanny Mendelssohn por Marowsky en Berlin

La hermandad de los Mendelssohn

La relación entre Felix y Fanny era muy estrecha tanto a nivel creativo como personal. En las cartas recopiladas por Sebastian, hijo de la compositora, se puede apreciar el inmenso amor que se profesaban el uno al otro y las valoraciones musicales que intercambiaban. Sin embargo, Felix nunca instó a su hermana a la publicación. Las palabras de su padre resonaban fuerte en los pocos ánimos que tenía de mostrar al mundo su trabajo y su hermano tampoco ayudaba, a pesar de codearse con los mejores teatros de Europa y de ser ya un compositor reconocido.

De hecho, algunas piezas firmadas por Felix habían sido escritas por su hermana. Se dice que a modo de ayuda para que estas obras pudieran ver la luz. ¿Buenas intenciones? ¿Férrea oposición a la publicación femenina?

Sebastian Hensel, señala al respecto:

“En los primeros libros de canciones de Felix Opus 8 y 9, “Das Heimweh”, “Italien”, “Suleika und Hatem”, Nos. 2,3 y 12 en Opus 8, y “Sehnsucht”, “Verlust”, y “Die Nonne”, Nos. 7, 10, y 12 en Opus 9 habían sido escritas por Fanny. Esto era sabido entre los amigos de la familia, pero el público imaginaba que su parte en las publicaciones de Felix era mucho mayor” (Hensel, 1882, vol. II, pp. 30-31)[5].

Cabe destacar que “Italia” fue de las favoritas de la reina Victoria, a quien Felix tuvo que aclarar que la obra había sido compuesta por su hermana y no por él.

Cuando a principios de 1837 Fanny por fin envía una canción a Schlesinger, la firma editora de música, la pieza es publicada en un álbum y Felix escribe a su hermana sobre las  buenas críticas que había recibido: “Ahora eres un autor de verdad, espero que te sientas satisfecha” (Hensel, 1882, vol. II, p. 31)[6].

Retrato de Fanny Hensel hecho por Wilhelm Hensel
Retrato por Wilhelm Hensel

 

Fanny en sus cartas del año anterior ya hablaba del poco interés que veía dentro de su círculo cercano hacia sus composiciones. En julio de 1836 escribía a Karl Klingemann:

“Si nadie ofrece una opinión, o demuestra el mínimo interés en alguna de mis composiciones, no solo se pierde el placer que entregan a medida que pasa el tiempo, sino también el poder ser juzgadas según su valor. Felix, quien por sí mismo es suficiente público para mí, raramente está acá y no puede ayudarme mucho, entonces me abandono por completo. Pero mi propio deleite con la música y la simpatía de Hensel me mantienen despierta, y no puedo evitar considerar mi tenacidad como una señal de talento, aunque no logre que nadie se interese en mis esfuerzos.” (Hensel, 1882, vol. II, p. 31).[7]

Los Hensel: Berlín y el salón de casaRetrato de Wilhelm y Fanny Hensel

 

Fanny Mendelssohn contrajo matrimonio con el pintor Wilhelm Hensel en el año 1829. Se conocían de varios años antes y la correspondencia entre ellos era algo habitual. Fanny compuso el himno de su matrimonio y tiempo después se instalaron en Berlín, pues Hensel trabajaba allí pintando para la corte prusiana. Tuvieron un único hijo, Sebastian, imprescindible para estudiar la vida de la familia Mendelssohn, no solo por la publicación de la correspondencia y diarios de sus antepasados, sino también por el propio testimonio que entrega él sobre la historia familiar.

En el salón de los Mendelssohn la música era tan protagonista como había sido durante la infancia y juventud de Fanny en el hogar natal:

“[Fanny] Hensel se involucró en la música gracias a una reunión o salón musical semanal que organizó en su casa en las décadas de 1830 y 1840. El salón, por el que una casa particular se abría a eventos musicales a los que iban tanto la aristocracia como la burguesía, fue un elemento importante de la vida musical de Berlín. Como salonière, Hensel fue mucho más que una mera anfitriona. Planificaba los programas y dirigía e interpretaba muchas composiciones, entre ellas las suyas propias y las de su hermano” (Frisch, 2018, p. 106)

Durante todo el matrimonio Hensel había instado a su esposa a publicar. También la madre de Fanny estaba de acuerdo y ambos consideraban que su obra merecía reconocimiento más allá del salón del hogar. En el verano de 1837 Leah le rogó a Felix para que convenciera a su hermana, pero las opiniones del compositor no se alteraban en el tiempo y se negó a persuadirla  (Hensel, 1882, vol. II, p. 33)[8].

Publicaciones y últimos años de vida de Fanny Mendelssohn

La verdad es que gran parte de las publicaciones a las que accedemos hoy en día provienen del último tiempo de vida de Fanny Mendelssohn. La biografía escrita por R. Larry Todd señala que los dos últimos años de la autora fueron los más prolíficos y que la íntima amistad con el crítico y músico Robert von Keudell jugaría un papel esencial. La valoración de sus obras con real interés empujó el coraje de Fanny para elegir sus mejores piezas y motivarse a publicar de forma más exhaustiva (Larry Todd, 2010, pp. 316-317).

En julio de 1846 Fanny escribe: “Keudell mantiene viva mi música y en constante actividad (…). Le interesa mucho todo lo que escribo y me advierte sobre cualquier defecto, estando en lo correcto generalmente” (Hensel, 1882, vol. II, p. 325)[9]. A pesar de las excelentes valoraciones que Fanny estaba consiguiendo entre los editores de Berlín y su indiscutible talento, su hermano no había cambiado su punto de vista respecto a que su hermana se “expusiera” publicando sus piezas. Sin embargo, meses antes de su muerte, la compositora escribía en su diario: “Finalmente, Felix ha escrito y me ha dado su bendición profesional de la manera más amable. Sé que en el fondo de su corazón no está muy satisfecho, pero me alegro de que me haya dicho una palabra amable al respecto” (Hensel, 1882, vol. II, p. 326)[10].

A fines de 1846 y principios de 1847 la compositora escribió una obra a mayor escala, un trío para piano, violín y violoncelo. Fue interpretada para el cumpleaños de Rebecca, su hermana, en el salón de la casa de Berlín y obtuvo excelente recepción. El sentimiento de felicidad durante aquel periodo es latente en las últimas páginas de su diario. Fanny escribe:

“Ayer el primer soplo de primavera estaba en el aire. Ha sido un invierno largo, con mucha escarcha y nieve, universal angustia y escasez, en efecto un invierno lleno de sufrimiento. ¿Qué hemos hecho para merecer estar entre los pocos felices del mundo? De todos modos, en lo más íntimo de mi corazón estoy llena de agradecimiento, y cuando por la mañana después de desayunar con Wilhelm vamos cada uno a nuestros trabajos, con un placentero día para mirar en retrospectiva y otro para mirar hacia adelante, me abruma mi propia felicidad” (Hensel, 1882, vol. II, p. 334) [11].

La tarde del 14 de mayo de 1847 Fanny dirigía un ensayo con un pequeño coro para presentarse el domingo siguiente. Mientras tocaba el piano para acompañar a las voces, la compositora sufrió un derrame cerebral que horas después acababa con su vida. Tenía 41 años. Seis meses después también falleció a causa de una aneurisma su hermano Felix, afectado profundamente por la muerte de su hermana predilecta.

Obra de Fanny Mendelssohn

Partitura y dibujo de Januar, de Das Jahr de Fanny Mendelssohn

Si este artículo se ha centrado principalmente en conocer la vida y textos de Fanny Mendelssohn, ha sido porque mis entendimientos musicales se limitan a la lectura, investigación y placer personal. Y aunque he sido feliz oyente de Fanny Hensel, no me considero experta en lo absoluto.

Sin embargo, quisiera recomendar tras el velo subjetivo que me entrega mi gusto personal, la Sonata en G (Sol) menor, escrita en el otoño de 1843 y publicada de forma póstuma. Enlazo a la interpretación de la pianista luxemburguesa Béatrice Rauchs.

El quiebre de tono en el scherzo me parece simplemente maravilloso, dotado de una melancolía insólita que a su vez es irónica, quizás haciendo justicia a su origen lingüístico: broma. Recuerda a la descripción que Sebastian hace de su madre en las últimas páginas del libro que he citado: activa, incapaz de esconder su percepción respecto a los demás, de ojos profundos y grandes, tremendamente expresiva.

Das Jahr” (“El año”) es otra obra que amerita ser mencionada en esta entrada. Escrita en 1841 durante su estancia en Roma, la compositora retrata en 12 piezas cada mes del año. Además de escribir las partituras, trabajó junto a Wilhelm las miniaturas y viñetas de toda la obra. Fue descrita por el intérprete Ayako Suga-Maak como una obra de arte total que consiste en música, dibujos y textos, respondiendo al espíritu del Romanticismo y su afán por entrecruzar disciplinas. El 20 de noviembre de 1987, una copia se presentó por primera vez públicamente en el Konzerthaus Berlín para el 150 aniversario de la muerte de la compositora.[12]

Finalmente, hay que destacar que los hermanos Mendelssohn cultivaron el género que ellos mismos llamaron “canción sin palabras”. En tanto el formato del lied había estado muy de moda en el Romanticismo alemán, acompañado casi siempre de poemas. Sin embargo, Fanny propició a lo largo de su carrera la creación de Lieder ohne Worte, canciones sin palabras del tipo “Wanderlied” basada en el texto homónimo de Goethe.

Queda más que expuesta la invitación a escuchar a Fanny Hensel, una gran compositora que a pesar de haber visto pocas de sus obras publicadas en vida, hoy tenemos el privilegio de escuchar con la profundidad que merece.

Por Graciela Olave Ramos


Referencias:

[1] «Fanny’s wonderful achievement of learning twenty-four Preluds by heart, and your perseverance, dearest Leah, in superintending her practising, have made me speechless with astonishment, and I have only recovered the use of my voice to make this great success generally known.  (1882, vol. I, pp. 88-89)

[2] «The extraordinary talent of your children wants direction, no forcing. Papa Abraham, however, is insatiable, and the best appears to him only just good enough. I fancy I see him during Fanny’s performances, happy and contented in his mind, but saying a little.» (Hensel, 1882, vol. I, p. 89)

[3]  «What you wrote to me about your musical occupations with reference to and in comparison with Felix was both rightly thought and expressed. Music will perhaps become his profession, whilst for you it can and must only be an ornament, never the root of your being and doing. We may therefore pardon him some ambition and desire to be acknowledged in a pursuit which appears very important to him, because he feels a vocation for it, whilst it does you credit that you have always shown yourself good and sensible in these matters (…). Remain true to these sentiments and to this line of conduct; they are feminine, and only what is truly feminine is an ornament to your sex.» (Hensel, 1882, vol. I, p. 82)

[4] «You must become more steady and collected, and prepare more earnestly and energly for your real calling, the only calling of a young woman -I mean the state of housewife (…). Women have a difficult task; the constant occupation with apparent trifles, the interception of each drop of rain, that it may not evaporate, but be conducted into the right channel, and spread wealth and blessing; the unremitting attention to every detail, the appreciation of every moment and its improvement for some benefit or other -all these more (you will think of many more) are the weighty duties of a woman.» (Hensel, 1882, vol. I, p. 84)

[5] “In Felix’s first books of songs Opus 8 and 9, ‘The ‘Home-spell’, ‘Italy’, and Suleika and Hatem’, Nos. 2, 3, and 12 in Opus 8, and ‘Sleepless’, ‘Forsaken’, and ‘The Nun’, Nos. 7, 10, and 12 in Opus 9, had been by Fanny. This was well known among friends of the family, but the public imagined her share of Felix’s publications to be much larger.” (Hensel, 1882, vol. II, pp. 30-31)

[6] “So now you are a real autor, and I hope you feel pleased” (Hensel, 1882, vol. II, p. 31)

[7] “If nobody ever offers an opinión, or takes the slightest interest in one’s productions, one loses in time not only all pleasure in them, but all power of judging of their value. Felix, who is alone a sufficient public fo me, and thus I am thrown back entirely on myself. But my own delight in music and Hensel’s sympathy keep me awake still, and I cannot help considering it a sign of talent that I do no give it up, though I can get nobody to take interest in my efforts.” (Hensel, 1882, vol. II, p. 31)

[8] “Hensel had always wished some of his wife’s compositions to be published (…). Her mother was of the same opinión, and begged Feliz in the summer of 1837 to persuade Fanny to publish. The one success had note altered Felix’s views about publishing in general, however, and he declined to persuade his sister…” (Hensel, 1882, vol. II p. 33)

[9] “Keudell keeps my music alive and in constant activity (…). He takes an intense interest in everything that I write, and calls my attention to any shortcomings; being generally in the right too.” (Hensel, 1882, vol. II, p. 325)

[10] “At last Felix has written, and given me his professional blessing in the kindest manner. I know that he is not quite satisfied in his hear of hearts, but I am glad he has said a kind word to me about it.” (Hensel, 1882, vol. II, p. 326)

[11] “Yesterday the first breath of spring was in the air. It has been a long winter, with much frost and snow, universal dearth and distress, indeed a winter full of suffering. What have we done to deserve being among the few happy ones in the world? My inmost heart is at any rate full of thankfulness, and when in the morning after breakfasting with Wilhelm we each go to our own work, with a pleasant day to look back upon, and another to look forward to, I am quite overcome with my own happiness.” (Hensel, 1882, vol. II, p. 334)

[12] https://www.cavallerotti.de/assets/texte/projekte/fanny/fanny_das_jahr.pdf

Bibliografía:

Frisch, W. (2018). La música en el siglo XIX. Traducción de Juan González-Castelao. Madrid: Akal.

Hensel, S. (1882). The Mendelssohn family, (1729-1847) from letters and journals, by Sebastian Hensel. With eight portraits from drawings by Wilhelm Hensel. (Vols. I-II). Nueva York: Harper & Brothers. Recuperado de: https://bit.ly/3d2wbJ2 *

Larry Todd, R. (2010). Fanny Hensel. The other Mendelssohn. Nueva York: Oxford.*

*Textos en inglés. Los fragmentos citados han sido traducidos por la autora de este artículo. Originales indicados en referencias.


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