I

(…)

este poema
no es un corte irregular
que efectuamos a la caderilla
del ganado tejano

la carroña también puede
romper a tajadas
como quien deshilacha la carne
la fibra blanca
al desgajar una mandarina

meteremos al horno mi cabeza
con las dos manos
alzando cuchillo y tenedor
brindando
como marino perdido
en altamar
me tendrás penetrando
crack crack crack
tshhhhh
tshhhhhhh mi lengua
violando a las cenizas
aullándome en las brasas
la garganta almidonada
por rescoldo y lumbre fresca

esfumarás mientras
a los pájaros agoreros
que graznan siempre
acuartelados en la ventana de la cocina
te vendrás
tan pronto
anegrándote los ojos
como una manzana que se oxida
a la intemperie
de un camping escolar
y sus fogatas
la luna a sangre fría
disparando diminutos pezones
largos paseos nocturnos
al río teñido de aguas
blancuzcas

y yo
desmenuzada
adiestrada en ese ínfimo instante
acorralada en ese delgadísimo
hilo de saliva
por el que te miraré
el entrecejo y tus cejas
parecerán más altas más erguidas
más cóncavas tus ojeras y en la frente
que te ruge
repartiré
migas de pan

guiaré a los gorriones
directo a la desembocadura

(…)


Por Graciela Olave

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *