Fotografia de Carla Guelfenbein, autora de La estaci贸n de las mujeres

芦Hay cientos de maneras de desaparecer禄.

驴Es una estaci贸n una puerta de entrada para la desaparici贸n? Se pueden hacer muchas cosas en una estaci贸n: despedir y despedirse, huir, llegar, tirarse a las v铆as, dormir… Pero sobre todo, se espera. La espera que aunque no siempre es hast铆o, ronda la claustrofobia de una mortaja. Los colores de La estaci贸n de las mujeres lo confirman. Hay cientos de adjetivos para una desaparici贸n como tantas razones hay para desaparecer o ser desaparecida.

Editado por Alfaguara este 2019, La estaci贸n de las mujeres聽es el 煤ltimo libro de Carla Guelfenbein, escritora y bi贸loga chilena. Convergen en un espacio simb贸lico, cuya arquitectura vamos develando a lo largo del texto, las historias de mujeres aparentemente distintas. Las re煤ne la espera como hilo conductor a pesar de las distancias geogr谩ficas y temporales.

La estaci贸n de las mujeres no es un lugar f铆sico ni est谩tico. Es una misma atm贸sfera: aquella de la espera infinita y violenta. Esa latencia que reflejaba Beckett en Esperando a Godot de forma cruda y breve. La espera absurda en un sistema terrestre donde el tiempo no camina, corre. Y muchas veces contra nosotros.

En ese sentido circulan las mujeres de este libro. Margarita, en cuya historia coinciden las distintas biograf铆as presentes en la narraci贸n, es chilena y vive con su marido en Estados Unidos. Su cumplea帽os n煤mero cincuenta y seis comienza con la espera de la felicitaci贸n, pero en cambio, el d铆a se va ti帽iendo de frases de Jenny Holzer y una pasividad parturienta…

芦Esperaba que Jorge me dijera feliz cumplea帽os esta ma帽ana (…). Pero nada de eso lleg贸. Se despert贸, entr贸 al ba帽o, seguro se masturb贸 mirando porno en su celular, se visit贸, tom贸 su malet铆n de cuero, el mismo que llevan todos los acad茅micos del mundo, me dio un beso en la frente y parti贸 como si nada. Por eso estoy aqu铆. Sentada en la banqueta de Jenny esperando que algo ocurra… 芦(p. 11)

Ocurren entonces, otras mujeres. Aparece Doris Dana y su espera personal entre Gabriela y Aline. Aparecen Juliana y sus recuerdos sobre la mujer muerta que encontr贸 de ni帽a en una residencia de estudiantes. Aquella mujer, Elizabeth, para quien el suicidio fue el cl铆max de una espera desmembrada y lejos de casa. Y luego Anne, en quien la desaparici贸n es brutal y geneal贸gica. Conserje del edificio de Margarita, hija de Lucy y Roberto -quien huy贸 antes de tener a su hija en brazos- su 煤ltima lectura es un peque帽o libraco: C贸mo desaparecer en Am茅rica sin dejar rastros.聽

驴Ven铆a Anne desapareciendo antes de escapar? En su silla de conserje, con las narices metidas en el librito azul, esperando -o no- que alguien entrara y saliera del portal, esperando -o no- al padre que nunca estuvo, Anne se transforma en una representaci贸n grotesca de lo violento que puede ser la espera. La espera que inmediata sucede al abandono. La espera del regreso. Una espera que desemboca en el desvanecimiento total.

PorqueLa estaci贸n de las mujeres no solo exhibe trocitos de caminos angustiosos que en su pedregal hacen m谩s larga la espera. Tambi茅n retrata su violencia impl铆cita y su perjuicio mental. 驴Qu茅 nos ronda cuando esperamos? 驴No nos ronda, acaso, la hostilidad? 驴No es siempre, la que espera, v铆ctima de la pasividad, de la inacci贸n? Mientras esperamos, los otros hacen. Mientras esperamos, el tiempo viaja como un tren que no nos recoge, que no nos considera.

聽驴Acaso no hemos esperado, much铆simo, las mujeres durante la Historia?聽

I am awake in the place where women die

Jenny Holzer


Por Graciela Olave

Deja un comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *