Hola enrevesadxs!

Mi nombre es Graciela Olave.

Soy Licenciada en Literatura Hispánica por la Universidad de Chile y desde el año 2018 vivo en España.

Llegué acá para estudiar el Máster en Comunicación Cultural  que dicta la Universitat de Barcelona y me quedó gustando ese saborcito fresco y dinámico de la comunicación. También me enamoré de este hermoso país y me quedé para seguir aprendiendo, viajando y formándome. Olé.

Directora de Reversa Cultural
Esta soy yo, cuando tenía el cabello corto y parecía una seta de Mario Bros.

Así nació Reversa cultural. Un proyecto  de revista digital que he montado a partir del curso de la EOI (Madrid) sobre WordPress, HTML, CSS, Accesibilidad Web y Marketing Online. Un nombre demasiado largo, pero que contiene detrás grandes aprendizajes no solo a nivel técnico sino también personal.

Reversa cultural es, quizás, mi forma de tirarme a la piscina. Necesitaba dejar fluir la palabra en algún sitio y acá estoy. Creo que es muy necesario hoy en día, volver a la escritura, al palabreo subjetivo. Sin olvidar que es eso, subjetividad.

Tenemos a la mano tantas herramientas para comunicarnos y sin embargo nos desconectamos con una naturalidad absurda.

Volver a escribir(nos) es también reconectar con nosotros y con los que nos rodean.

Aunque existan comunidades que no estén reunidas físicamente, más allá de las fronteras se han encontrado en esta era de la «información». Y puede ser muy positivo para hacernos crecer en nuestras convicciones, compromisos e ideales.

Guardaba muchos textos de la carrera y del máster que aunque no creo que estén muy resueltos, tampoco quería que juntaran polvo en mis cajones virtuales del ordenador. He seguido escribiendo por mi cuenta: relatos, poemas, ideas, enfados, alegrías. Decidí que quería darme el gusto de poner todo eso en este portafolio digital.

Pero la soledad es inhumana y este espacio, que contiene mi esencia y mi visión de mundo por todos lados, se abre a otras manos escriturales. Es necesario y justo que la publicación vaya más allá de la institucionalidad, del mercado y sus requisitos efímeros. Por eso te invito a revisar mi página de colaboraciones para que te informes sobre cómo escribir junto a mí en esta revista.

Por cierto, quiero comentarte que me acompaña en esta aventura el bufón enrevesado (lo de enrevesado es bautizo mío). Ilustración de Edward Lear, dibujante y escritor inglés que deambuló entre el absurdo y el paisajismo.

Nuestro bufón es una mascota, un acompañante que rueda sobre las letras con sus vestimentas medievales y su aparente tontería. Pero la verdad es que el bufón tiene mucho que enseñarnos. El bufón lee al reverso de las páginas, lee en los márgenes, en los bordes de lo establecido. Gusta de la provocación y la incomodidad. Hace reír con tanto placer como hace refunfuñar. El bufón puede no ser agradable muchas veces, pero tiene aspiraciones utópicas de caballero: removernos las neuronas, tocarnos la fibra sensible. Vamos, lo que busca el arte y la literatura en general: desautomatizarnos.

Así que bueno, si te interesan estos mundos, te animo a darte  una vuelta por la revista digital que he montado con mucho amor y paciencia.

Muchas gracias por darle un espacio a la cultura en tu día a día. No dejemos que la monotonía del siglo XXI nos suma en la comodidad y el aburrimiento soso.

Usemos el poder de la tecnología a nuestro favor.